4.13.2007

CUEVA DEL TORNO, RÍO AGUASMULAS-23

POR ENTRE LAS RUINAS LATE LA VIDA

Le decimos que ahora, que ya se nos está acabando la tarde y tenemos que irnos de las tierras de este cortijo, ha llegado el momento de recorrer estas ruinas y saber de ellas y sus antiguos habitantes, algo más.
- Éramos cuatro de familia, pues nosotros, de estas tierras, recogíamos para comer. Para vender e ingresar perras, tampoco. Nada más que para ir viviendo. Mi tío es que tenía ya diez hijo y poseía menos tierra. Esto era suyo. Ahí de la reguera para abajo y desde ahí más allá, toda la solana esta sí era suya. Unas trescientas olivas tenía él ahí. Es que era mucho jaleo con diez hijo. Esta carrasca era suya por el camino este para abajo iba la linde. De este lado para acá ya era de otro tío mío. Esto de aquí fue la era de arriba. La hicieron para trillar, pero nosotros en esta era no trillábamos. Eso fue la casa de mis primos esos que habéis visto esta mañana en el poblado.

Era la casa de mi tío Alejo. Por aquí entraban. De siempre este trozo de vivienda había sido el pajar, pero cuando partieron, la convirtieron en casa, por eso le decían el pajar. Pero luego al casarse los hijos, pues aquí hicieron cámaras. Lo que se ve aquí, ya se ve: corralillos, chiqueras para los marranos, el horno para cocer el pan.
- ¿Quién cocía el pan?
- Pues nosotros, mis tíos, mi madre, mi mujer, mi hermana... todo el mundo. Y esto la casa de mi tío. Aquí tenía una parte el “Cojo de la Fresnedilla”. Que por eso no han derribado el cortijo todavía. Ya sabes tú lo que el Cojo fue en este barranco de la Fresnedilla y claro, ahora después de machacado y muerto, parece que quieren respetar algo tanto este cortijo como aquel de la Fresnedilla. Pero claro: como se suele decir, a burro muerto, cebada al rabo. ¿Para qué necesitará él ahora el respeto si la ayuda la necesitaba antes, cuando luchaba con estas tierras para sacar de ellas el alimento? Entonces lo machacaron y ahora, parece como si lo veneraran.

Pero en fin, donde él tenía lo suyo, no lo han derribado y aquí está cayéndose poco a poco ayudado por la lluvia, el viento y el tiempo. Y esta la era de abajo. Aquí se trillaba toda la cosecha. Del castellón aquel de los Toros que ahora mismo tenemos enfrentico, he bajado garbanzos, trigo, centeno y lo he traído hasta esta era que ahora mismo estamos pisando y aquí lo he trillado.
Miro despacio y me parece tremendo. En línea recta desde esta era al Castellón no habrá más de ochocientos metros. Pero como en aquellos tiempos y nosotros ahora mismo no somos pájaros, no podemos ir en línea recta hasta lo alto de aquel cerro. Para ir desde este punto hasta las tierras del Castellón, es necesario bajar a lo hondo del río y luego subir hasta la misma cima del monte que tenemos enfrente. Y si recorrer esta distancia es dura de por sí por lo accidentado del terreno, recorrerla bregando con las bestias cargadas, me hago una idea del esfuerzo y la lucha que ello suponía. ¡Lo que penaban estas personas para sacarle a la tierra las cuatro cosas que necesitaban para alimentarse!

- Por ahí enfrente bajaba un camino, por el portillo aquel que antes hemos dicho que se llama el Collado Quejial, barranco ese abajo a caer ahí a la huelga del Maguillo. Por ahí colábamos el río para seguir luego camino arriba por donde hemos venido, aquí veníamos y aquí lo trillábamos.
Me asomo al borde de la era y descubro que es todo un balcón alzado sobre el barranco y el río al fondo.
- Sobre esos palos que ves ahí acinábamos las mieses y desde ahí, conforme se iba trillando, se iba echando a la llanura de la era.
- Según veo, cuando hacia mucho viento, la paja se iría por la pendiente de estas laderas para abajo.
- Eso lo teníamos muy bien pensado nosotros. Sólo se aventaba cuando venía el aire de abajo. Mucha de la paja se metía en el mismo pajar empujada por el viento.

El pajar queda por delante de la puerta del cortijo, entre las parras y la era. Es también un gran edificio con dos plantas.
- La parte de abajo era la cuadra, mi cuadra, y la parte de arriba, el pajar. Aquí metía yo paja para todo el invierno.
- Pues por lo que estoy viendo esto era un cortijo, una huerta, una era y construido todo encima de un balcón.
- Precisamente por esa verdad que dices es por lo que se ve tanto desde aquí. Mira recto hacia el barranco donde nace el río Aguasmulas. Lo que se ve por la parte de abajo, se llama la Charca y por debajo, ahí donde cae, se llama la Majal del Cantorral.
- ¿Allí es donde nace el río?
- No, el río nace arriba, en la Piedra Aguasmulas. El Cinto que ya lo hemos dicho y luego el Collado de los Pinos Blancos, por debajo hay otro que le dicen el Collado de la Escalerilla, más abajo están las Hoyicas de la Cueva, por encima de ésta
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1 comentario:

Ferípula dijo...

Hola! pas� por tus maravillosos blogs. Muchas gracias por rl paseo. Mi abuelo era andaluz,
de Albox.

Soy nieta de inmigrantes :)


Una aleg�a haberte conocido!