Algo más abajo las fantasías rocosas se asemejan al mundo de los sueños. Curvas, repisas, cornisas, galerías, remansos y mil figuras entre nieblas, destellos de fuego, algas, sombras, perfume de monte y silencios eternos. Por debajo del Salto de los Órganos y entes de la Central eléctrica.

Ya en lo hondo, dejado atrás el gran escalón, antes nosotros, señales humanas: casa de máquinas de la central eléctrica movida por el agua del pantano, unos dos kilómetros más arriba.
El río, la central y el agua saliendo de las turbinas. ¡Qué pena que los hombres se hayan instalado aquí con sus progresos y sus historias, justo en la cabecera donde el río empieza a tomar cuerpo y comienza a ser bello!
Desde uno de los muchos remansos limpios algo más abajo de la casa de máquinas, se puede gozar de la imponente sierra que el río ha cortado y ya va quedando atrás. 

El cauce por donde el agua cantarina ha trazado su camino en un amoroso juego entre naturaleza que se estira y enriquece al tiempo que da vida y esparce belleza. Este limpio charco está junto a uno de los puentes que cruza el río. 
Y a veces los niños humanos juegan por la rivera del cauce atraídos por la bondad del agua transparente. Los juncos y el bosque verde y azul ponen marco al que es el juego más bello bajo el sol.